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| LOS CEREALES | SUMARIO DE LA GUIA MEDICA | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Además de su valor
cultural en todas las latitudes, ya que de su cultivo se originó la práctica de la
agricultura, los cereales, que son los frutos de diferentes gramíneas, suponen en la
dieta del hombre una fuente de energía concentrada. Su contenido en glúcidos y
proteínas prácticamente pueden satisfacer todas las necesidades alimentarias humanas.
Sus lípidos poliinsaturados evitan la formación de colesterol. Son ricos en sales
minerales y oligoelementos, y contienen todas las vitaminas que el organismo
requiere. ![]() De los cereales deriva una gran cantidad de productos, entre ellos las harinas, las sémolas, los copos, el salvado y el germen, que contemplan una alimentación adecuada, ya que su sabor resulta agradable para la mayoría de los paladares y pueden combinarse con frutas, hortalizas y lácteos. Su cultivo, adaptado a diferentes zonas geográficas, su abundante reproducción, su fácil almacenamiento y su propiedad de conservación por largo tiempo sin que pierdan su poder nutritivo hace de los cereales alimentos accesibles en todas las regiones del planeta. CEREALES INTEGRALES Y REFINADOS Los granos de los cereales se componen de dos partes: la cáscara, externa, y la semilla. La primera está formada casi exclusivamente por celulosa, no digerible por el organismo, pero que desempeña un importante papel en el normal funcionamiento y la evacuación del intestino. La semilla también se compone de dos partes: el germen o embrión, muy rico en vitaminas B, E y F, minerales, grasas y proteínas, y el endosperma, integrado por una cubierta de aleurona, abundante en proteínas y grasas, y por las celdillas de almidón o fécula, que constituyen el 80% del grano y que es prácticamente lo único que se aprovecha de éste después de ser sometido al proceso de refinado. En las partes grasas se encuentra la lecina, cuya función consiste en mantener líquido el colesterol e impedir de este modo que se formen depósitos nocivos en las paredes de los vasos sanguíneos. Resulta importante para la alimentación humana volver al consumo de cereales integrales, es decir, antes de que sean sometidos a los procesos de refinado por los que pasan para su comercialización, dado que en ellos se desechan los elementos nutritivos más importantes para dejar sólo los almidones. En las semillas no tratadas se encuentran grandes cantidades de fósforo, manganeso, potasio, cinc, cobre, cobalto y sodio, además de hierro, calcio y magnesio, todos ellos minerales importantes en la dieta, que son eliminados en el proceso de refinado, en el cual también se suprime la fibra del cereal, que tiene la función de evitar el estreñimiento, pues, como producto de residuo, facilita tanto la absorción lenta de los alimentos como su tránsito, y evita las fermentaciones digestivas. |
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| Con los cereales integrales se preparan platos de alta calidad nutritiva y gastronómica. Pueden utilizarse como el plato principal de una comida sin necesidad de mezclarlos con salsa de compleja composición o con productos cárnicos. EL TRIGO El trigo, cultivado en Europa desde el Neolítico, constituye la base de alimentación humana en los países templados. Con él se elaboran el pan, las galletas, las pastas y los biscotes. El equilibrio alimentario del organismo humano requiere un consumo regular de trigo, por cuanto contiene todos los minerales, numerosos oligoelementos y vitaminas. El pan integral, preparado con harina completa de trigo y obtenido por fermentación con levadura, contiene gran cantidad de vitaminas y minerales, lo que no ocurre en el pan elaborado con harinas blancas muy refinadas. Los biscotes son más fáciles de digerir que el pan, pues se someten a una doble cocción en la cual el almidón se convierte en dextrina y se elimina gran parte del agua, pese a lo cual tiene la misma composición energética e igual número de calorías que el pan. La composición de las galletas varía según su tipo y calidad. Debe tenerse presente que si bien todas ellas están elaboradas con harinas, azúcares y materias grasas, actualmente figuran en su composición numerosos aromatizantes artificiales, colorantes, emulsionantes y conservantes.
los cereales. Estos contienen proteínas, glúcidos y lípidos, además de sales minerales, oligoelementos y todas las vitaminas que necesita el organismo humano. LAS PASTAS Existen diferentes variedades de pastas, tales como las preparadas al huevo o con espinacas, que aportan proteínas y sales minerales que aumentan su valor nutritivo. También hay pastas preparadas con harinas de trigo integral, que son las más recomendables, aunque resultan menos apetitosas. Las pastas constituyen un alimento simple y asociable a muchos otros, ya que pueden complementarse en la dieta, por ejemplo, con vegetales crudos en ensaladas o con productos poco proteicos. En contra de la creencia generalizada, una de las principales características de las pastas frescas es la de su escaso contenido en grasas, es decir, que sólo engordan relativamente, y ellos debido a su alto contenido en hidratos de carbono. Conviene acompañarlas con salsas muy grasas o excesivamente condimentadas. Las pastas alimentarias contienen un 74% de hidratos de carbono, un 13% de proteínas de excelente calidad y sólo un 2% de grasas. Cien gramos de pasta, una ración colmada, proporciona unas 360 calorías. Por otra parte, las pastas contienen vitaminas B1, B2, que favorecen la asimilación de los almidones, y también vitamina A. Sus hidratos de carbono se asimilan fácilmente durante la digestión. Sin embargo, los diabéticos deben controlar rigurosamente la cantidad de pasta que consumen, debido a su alto contenido en hidratos de carbono. Deben abstenerse de consumir pasta los niños afectados de mala absorción intestinal a causa de la enfermedad celíaca. EL SALVADO DE TRIGO El salvado es la cáscara externa del grano de trigo, que por tamizado puede separarse de los demás productos de la molienda. Lo forman dos fibras vegetales, que tienen la propiedad de no ser degradadas por el tubo digestivo humano, al contrario de lo que sucede con todos los hidratos de carbono, que se transforman en azúcares más simples y asimilables. Por lo tanto, es un alimento de residuo que aumenta de volumen por su capacidad de absorber agua, e incrementa el volumen de los bolos alimenticios y fecal. También actúa a modo de vehículo de los alimentos en la primera porción del tubo digestivo, y de los productos de su degradación después, ya en el intestino. La mejor manera de tomarlo es disuelto en caldos
vegetales, o en el agua en la que se haya hervido verduras. Se puede agregar al musli o
tomarse con yogur o leche. Es recomendable consumirlo cada vez que se siga una dieta de
adelgazamiento, pues proporciona sensación de saciedad y ello sin aportar ninguna
caloría.
![]() Originario de América, donde se consumía ya en el año 5000 a.C., y actualmente cultivado en todo el mundo, el maíz es el tercer cereal en importancia, después del trigo y del arroz. Posee un valor nutritivo similar al de los otros cereales, aunque se diferencia de éstos en su elevado contenido en carotenos - ningún otro cereal los contiene- o provitaminas A, que se transforman en vitaminas A en el organismo y se caracterizan por su alto poder antiinfeccioso y su condición beneficiosa para la vista. El maíz constituye un alimento muy completo, que aporta numerosos elementos nutritivos y materiales energéticos. Es una destacada fuente de vitaminas del grupo B y de minerales. El 57% de sus sales minerales son ácidas, por lo que tiene una acción ligeramente acidulante. Por su contenido en celulosa, favorece el periostaltismo intestinal y modera la acción tiroidea. Como resultado de su alto contenido en grasas e hidratos de carbono, no es recomendable para las personas diabéticas y obesas. Existen varios derivados del maíz de gran importancia para una buena alimentación. Algunos de ellos son los siguientes: El maíz tierno (llamado choclo, en quechua): Es la mazorca de maíz recién recolectada, que se corta cuando los granos aún presentan una tonalidad blancuzca. Pueden asarse directamente al fuego, cocerse al horno o hervirse. La harina de maíz: Se obtiene moliendo finamente el grano. Es de color amarillo claro y tiene un precio notoriamente bajo. Se utiliza en la elaboración de tortas, bizcochos o galletas, y en la preparación de sopas. Resulta muy indicado en la alimentación infantil. La polenta: Es la sémola de maíz, es decir, el grano molido grueso; se utiliza en la elaboración de muy diversas sopas, tortas y en otros tipos de comidas. La maicena: Es harina de maíz, a la cual se ha suprimido el germen, es decir, harina desgrasada y molida muy fina; tiene la misma consistencia que el almidón y es muy utilizada en la elaboración de salsas y en repostería. El aceite: Se obtiene a partir del germen del maíz y se distingue por su alto contenido en lípidos y materias grasas. El consumo de aceite de maíz es recomendable en la dieta de personas con alto índice de colesterol en sangre.
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