CAUSAS
Por lo general, los primeros ataques de asma se producen durante la infancia o la
adolescencia. Sin embargo, en ocasiones más raras también pueden aparecer en la madurez.
Algunos accesos se producen sin razones aparentes, pero en muchos casos se desencadenan a
partir de reacciones alérgicas ante sustancias tan variadas como el polen, el polvo, las
partículas procedentes del pelo de animales domésticos o las esporas de algunos hongos.
Ciertas comidas, bebidas, conservantes y medicamentos, como, por ejemplo, la aspirina,
también pueden provocar respuestas asmáticas. Pero el factor desencadenante más común
es el polvo doméstico, en el que se deposita el excremento de ciertos ácaros
microscópicos que proliferan especialmente en ambientes cálidos y húmedos.
Algunas personas sufren crisis asmáticas después de practicar algún ejercicio intenso,
por inhalaciones irritantes, después de ciertas infecciones, e incluso por alteraciones
emocionales o psicológicas, como la ansiedad.

El tórax del asmático aparece ensanchado debido al
estancamiento de aire en los bronquios. Además, el movimiento forzado de los músculos
respiratorios provoca una retracción de la piel intercostal, formando un hueco debajo del
esternón.
PREVENCION EN CASOS DE ASMA ALERGICA
Las medidas precautorias deberán tender a evitar en lo posible las
materias alérgicas. Para ello, se recomienda lo siguiente:
El primer paso consiste en tratar de identificar el alergeno,
sustancia responsable de la alergia que provoca el asma.
Si se es alérgico al polen, se han de reducir las exposiciones, cerrando las ventanas
herméticamente durante la estación de polinización.
Conviene utilizar sólo almohadas y edredones rellenos con fibras sintéticas en lugares
de plumas.
Debe mantenerse la casa limpia de polvo, pues muchas personas son alérgicas a los ácaros
domésticos que proliferan en él.
Si se es alérgico a los irritantes inhalados se deben evitar todo tipo de humos, el fumar
y las exposiciones al aire frío.

Durante un ataque de asma conviene sentarse
con los codos apoyados en el respaldo del asiento y los
hombros elevados, pues en esta posición se facilita la
respiración

QUE HACER ANTE UN ATAQUE AGUDO DE ASMA
Administrar algún broncodilatador, un inhlador o un esteroide
previamente prescrito por el médico. Apuntar los horarios en que se ha administrado cada
dosis de medicamento.
No debe utlizarse el inhalador más que dos veces seguidas, ya que su abuso puede resultar
perjudicial.
Si el paciente se ha puesto cianótico o pálido, con sudoración intensa, debe ser
ingresado por vía de urgencia en un hospital.
Mientras se espera la asistencia médica se puede ayudar al paciente a encontrar la
posición que le permita respirar mejor.
El paciente necesita gran cantidad de aire fresco y un ambiente tranquilo que le ayude a
relajarse, por lo que se debe evitar la sensación de agobio y las actitudes de
preocupación a su alrededor.

La probabilidad de padecer asma se incrementa cuando
entre los pacientes más próximos existe un antecedente
de asma, fiebre del heno o eccemas.

SINTOMAS
El síntoma más característico es el ahogo, acompañado por una sensación de tensión
dolorosa en el pecho y una deficultad respiratoria, cuya intensidad es variable.
En los casos graves el esfuerzo que debe hacer el paciente para respirar puede provocar
sudoración, un incremento en el ritmo cardíaco y una fuerte ansiedad. Cuando aumenta el
ahogo la respiración se hace cada vez más leve y rápida, y se perciben con claridad los
silbidos característicos de la respiración asmática.
En los casos muy graves se produce una cianosis, es decir, que la cara y los labios
adquieren una coloración azulada, debido a la diminución del suministro de oxígeno al
torrente sanguíneo. También puede ocurrir que la piel se vuelva muy pálida y aparezca
una sudoración intensa y viscosa.
Los ataques de asma pueden durar desde unos minutos hasta varias horas, pero en cuanto se
inician siempre se produce una acumulación de secreción en los pulmones, que en muchos
casos provoca acceso de tos. Por lo general, la expectoración de abundantes secreciones
en la fase terminal de las crisis suelen proporcionar a los pacientes una sensible
mejoría respiratoria.
COMPLICACIONES
En los niños, los ataque graves y repetidos pueden obstaculizar su crecimiento normal.
También pueden causar una protrusión o deformación en el pecho, conocida comúnmente
como tórax de pichón. Otras de las complicaciones frecuentes son el enfisema o
hiperdistensión pulmonar ocacionada por una dilatación de los alveolos pulmonares a
causa de la pérdida de elasticidad del tejido que los constituye, o una bronconeumopatía
y, también insuficiencia respiratoria aguda o crónica.
TRATAMIENTO
Existen medicamentos profilácticos que, administrados con regularidad, pueden
impedir los ataques. Los hay en forma de píldoras, líquidos o inhaladores.
Los profilácticos esteroides se inhalan tres o cuatro veces por día. Estos fármacos
actúan sólo sobre los pulmones, de forma directa, por lo que no presentan los efectos
secundarios generales propios de las tabletas o de las inyecciones.
Los broncodilatadores son adecuados para aquellos enfermos que tan sólo padecen ataques
leves y ocasionales, y se deben administrar cuando el ataque o la crisis asmática ya se
ha iniciado.
En las crisis graves se suele inyectar aminofilina y cortisona, cuya acción es rápida y
eficaz, aunque sus efectos secundarios también son considerables. De todas maneras, es
recomendable que ante un ataque agudo el enfermo ingrese en un hospital, donde puede ser
sometido a diversos tratamientos, como nebulizaciones, inyecciones relajantes de la
musculatura bronquial y el uso de un respirador artificial.

Ante un ataque agudo de asma es importante
ingresar de inmediato al paciente en el servicio de
urgencia de un hospital, donde se le administrará
el tratamiento adecuado.

MEDIDOR DEL FLUJO ESPIRATORIO
Para medir la intensidad y la frecuencia de los ataques de asma se puede recurrir
a un medidor de flujo máximo.
Este aparto establece el máximo flujo de aire cuando se espira, y por ello resulta útil
para que los asmáticos puedan mantener registros precisos sobre el índice de
estrechamiento de sus bronquios.
También se puede emplear para determinar con qué frecuencia coinciden los ataques de
asma con la exposición del individuo a los alergenos sospechosos.
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ENFERMEDAD: BRONQUITIS
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