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| ENFERMEDADES
MAS CORRIENTES NEUMONIA |
SUMARIO DE LA GUIA MEDICA | |
La neumonía o pulmonía es la inflamación aguda del tejido
pulmonar causada por una infección microbiana o por inhalación, cuyas manifestaciones
más habituales son fiebre, dolor en el lado afectado al respirar, tos acompañada de
expectoración y de dificultad respiratoria.
Aunque en épocas pasadas esta enfermedad provocaba una elevada mortalidad,
actualmente, gracias al tratamiento antibiótico, el riesgo se ha reducido, si bien es la
infección letal más frecuente y ocupa el sexto lugar entre las causas de muerte. Están
especialmente predispuestas los pacientes con enfermedades debilitantes, ancianos,
enfermos con neumopatías crónicas y cardiópatas.
La neumonía es una inflamación del tejido que forma los pulmones, que se hincha, enrojece y se vuelve doloroso. Suele ser causada por una infección microbiana, por bacterias, virus u hongos, y también por la inhalación de cuerpos extraños, líquidos cáusticos o abrasivos o gases venenosos, como el cloro.
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| Cuando la
infección afecta sólo a los bronquios, se trata de una bronquitis, mientras que si
afecta los bronquiolos, y los alvéolos pulmonares, se habla de neumonía. En este último
caso, las secreciones mucosas causadas por la infección ocupan gran parte de los
alvéolos, impidiendo que el aire penetre en ellos, lo cual dificulta el proceso de
intercambio gaseoso con la sangre. NEUMONIA LOBULAR Existen dos formas típicas de neumonía: la neumonía lobular y la bronconeumonía. La neumonía lobular se caracteriza por afectar especialmente un lóbulo pulmonar entero. Los síntomas más claros son la tos persistente y la fiebre elevada, dolor torácico, cianosis y esputos conteniendo sangre. BRONCONEUMONIA En la bronconeumonía están afectadas áreas dispersas del tejido pulmonar, empezando por los bronquios y extendiéndose a uno o varios lóbulos pulmonares, además de existir, por lo general, una bronquitis superpuesta, que casi siempre es la causa inicial de la neumonía. El síntoma característico es la emisión de gran cantidad de esputos de coloración amarilla o verdosa; la fiebre es menos elevada que en el caso de la neumonía lobular y la tos se acompaña de expectoración.
Un tipo de neumonía atípica es la "enfermedad del
legionario", OTRAS FORMAS DE NEUMONIA Si bien cualquiera neumonía puede, en principio, clasificarse en una de las dos antes citadas, existen variantes en el agente causante o en las complicaciones que se producen, recibiendo por lo tanto distintas denominaciones. Así, la llamada "pulmonía doble' se refiere al hecho de que la infección afecta dos lóbulos pulmonares. La denominada "neumonía atípica" es la causada por un microorganismo del género Mycroplasma, bastante parecido a las bacterias. La "fiebre Q" es una infección pulmonar provocada por rickettsias, y la "psitacosis" es la neumonía causada por clamidias.
Las infecciones víricas, como el resfriado común y la gripe, complica de forma notable el cuadro clínico, y su dificultad respiratoria se agrava.
AGENTES CAUSALES
Entre las neumonías no producidas por bacterias, las más habituales son debidas a la acción de los virus, siendo los virus para influenza de la gripe y los citomegalovirus los agentes desencadenantes. La infección del tacto respiratorio alto, con afecciones en la nariz o en la garganta, así como el resfriado común, favorecen la infección vírica de los pulmones. Una especie particular de clamidia, Chalamydia psittaci, provoca un tipo de infección pulmonar denominada psitacosis, que se contagia a través del contacto con pájaros domésticos. Finalmente, la denominada neumonía por aspiración es causada por la inhalación de cuerpos extraños, que se produce, por lo general, cuando el paciente se halla inconsciente y no puede eliminar las secreciones pulmonares mediante la tos, o por aspiraciones de vómito, frecuente sobre todo en casos de etilismo. COMPLICACIONES Si bien la neumonía no es una enfermedad muy frecuente, llega a afectar a una persona de cada 300 cada año, y el promedio de muerte alcanza el 3%. La mortalidad, por lo general, se circunscribe a ancianos afectados de broncopatías crónicas y a pacientes con enfermedades debilitantes, que reducen sus defensas orgánicas. El elevado riesgo que comporta la neumonía aconseja en numerosos casos la hospitalización del paciente. En cuanto a las complicaciones derivadas de una neumonía, la pleuritis, o inflamación de la pleura, es la más frecuente y la que, a su vez, puede derivar en un derrame pleural de líquido infectado; otra complicación también posible, que sólo se puede presentar en los casos más graves, es la formación de abscesos pulmonares. TRATAMIENTO El tratamiento fundamental consiste en la administración de antibióticos adecuados al agente causante: penicilina, para la neumonía lobular; tetraciclina, para la psitacosis, y otros antibióticos específicos para las otras formas concretas de neumonía. La neumonía vírica no responde al tratamiento con antibióticos. Es conveniente la administración de expectorantes que ayuden a eliminar las secreciones y analgésicos para calmar el dolor torácico. Las inhalaciones con fármacos broncodilatadores, si bien no curan la enfermedad, pueden servir como elemento coadyuvante que sirve para aliviar las molestias causadas por la dificultad respiratoria, así como la oxigenoterapia.
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