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| NARCOTICOS | SUMARIO DE LA GUIA MEDICA | ||||
| - Opio, opiáceos
y sucedáneos sintéticos. - Neurolépticos o tranquilizantes mayores. - Ansiolíticos o tranquilizantes menores. - Somníferos o barbitúricos. - Grandes narcóticos o anestésicos generales.
Pero el elemento fundamental que las une consiste en que todos los narcóticos causan
adicción física. Es adictivo aquel fármaco que, administrado en dosis suficientes
durante un período de tiempo relativamente EL OPIO
Al ser un gran depresor del sistema nervioso central, su sobredosis puede producir la
muerte por paro o coma respiratorio o, en caso de intoxicación grave o aguda, miosis o
contracción de la pupila, depresión, espasmos gastrointestinales, shock, vómitos y
disminución de la agudeza sensorial. El peligro que entraña el uso indebido de ciertos fármacos |
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| Cabe tener en cuenta que, ante un caso de intoxicación aguda o sobredosis, administrar un energizante o un estimulante puede contrarrestar los efectos y viceversa, de modo que una intoxicación aguda tanto por narcóticos como por estimulantes puede ser tratada con fármacos de efectos opuestos. La intoxicación crónica puede causar anorexia o pérdida del apetito, delgadez, estreñimiento y endocarditis, entre otros trastornos. Por lo general, el opio se consume mediante inyecciones intravenosas, aunque también se puede administrar por vía intramuscular, vía oral (comido o bebido), vía rectal (supositorios) y fumado. Inmediatamente después de tomarlo, la persona experimenta una contracción de las pupilas, y a medida que el sistema nervioso va perdiendo tensión, la respiración se hace cada vez más superficial. Si el contenido en morfina del opio fuese del 10%, la dosis mortal media para un adulto sería de unos 150 miligramos por kilo de peso, que en el caso de una persona de 70 kilos equivale a poco más de 10 gramos en una sola dosis, aunque cabe señalar que se han producido casos de coma y muerte con una única dosis de cinco gramos. De todas formas, la tolerancia al opio es elevada. Un consumidor habitual puede llegar a tomar cantidades diez veces superiores a las de una persona que se inicia en su consumo sin que ello le ocasione otros efectos. Su hábito motiva que desaparezcan los efectos con mayor rapidez y que se precisen nuevas dosis para sentirse bien, una desmesura que a su vez tiene un efecto paradójico puesto que quien necesita intoxicarse para no sentirse intoxicado ya está en la situación del que puede experimentar un síndrome de abstinencia si no recurre, naturalmente, a dosis cada vez mayores. El concepto de "droga" engloba a sustancias que son El síndrome de abstinencia implica el sufrimiento de dos tipos de trastornos: el primero es un cuadro caracterizado por bostezos, sudoración, secreción nasal, ansiedad, respiración agitada, temblores ocasionales, "carne de gallina" y retorcijones, manifestaciones que generalmente van remitiendo hasta desaparecer en unos tres días. El segundo efecto es un trastorno general del ánimo, que persiste durante mucho más tiempo, que puede acarrear una pérdida de los límites entre el estado de vigilia y la somnolencia, y que también suele provocar insomnio y desasosiego. LA MORFINA Bautizada así por evocación a Morfeo, el dios griego del sueño, la morfina fue aislada como componente del opio a principios del siglo XIX. Los primeros empleos masivos del fármaco tuvieron lugar en la Guerra de Secesión (1861 - 1865) norteamericana, y en la franco-prusiana (1870 - 1871), en las que se usó para mitigar el dolor de los heridos. Los efectos y las consecuencias provocados por la morfina son similares a los ya descritos respecto al opio, si bien la morfina no altera el ánimo ni la percepción. Esta droga se administra generalmente por vía intramuscular, por aspiración nasal o por medio de supositorios. Su tolerancia es también muy alta, por lo que un adicto puede consumir en un día cantidades que matarían a ocho o diez personas que no estén habituadas. Las dosis mortales se presentan, generalmente, a partir de los dos o tres gramos por vía intravenosa y de una solo vez. En caso de sobredosis, sobreviene un coma respiratorio que puede durar varias horas y que, por lo general, se presenta junto con otras complicaciones.
LA HEROINA
Como se ha experimentado legalmente con esta droga sobre diversos tipos de pacientes, se ha podido comprobar que al suministrarla por cualquier vía (fumada, aspirada, pero sobre todo inyectada) a personas sanas, éstas experimentaban sensaciones muy desagradables, tales como náuseas y vómitos; mientras que un grupo de personas con problemas graves de salud declaraban sentirse más aliviadas desde el principio y querían repetir el experimento.
Distintos análisis efectuados en dosis de la droga que se adquiere en la calle han demostrado que ésta tiene un porcentaje que casi nunca supera el 5% de heroina pura, ya que por lo general se vende en su lugar morfina, codeína o drogas de farmacia cargadas con excipientes tales como lactosa, cacao en polvo u otras sustancias presumiblemente inocuas. La heroína, calificada como "la reina de las drogas" produce gran dependencia y en muchos casos provoca la muerte, sobretodo porque se suele adulterar. Aparte de la dependencia física, lo que fascina al heroinómano es el ritual de la aguja y su papel social de irresponsable, tanto en las pautas de vida cotidianas, como en el lenguaje, el vestuario, el empleo del tiempo y las relaciones, así como en la posibilidad de reclamar la atención ajena. En resumen, aparentemente, los "yonquis" se sienten atraídos tanto por el estigma de lo prohibido como por la sustancia en sí misma. NEUROLEPTICOS O TRANQUILIZANTES MAYORES Se trata de sustancias utilizadas para tratar la depresión, las manías y las psicosis, y muchas de ellas se venden sin prescripción médica en la mayoría de farmacias. Entre éstas se encuentran las fenotiazinas, el haloperidol y la reserpina. Conocidos como neurolépticos (del griego neuro, "nervio", y lepto , atar , producen un estado de indiferencia emocional, sin alterar la percepción ni las funciones intelectuales. Sumamente tóxicos, poseen efectos secundarios tales como parkinsonismo, destrucción de células de la sangre, arritmia cardíaca, anemia, obstrucción hepática, vértigos, retención urinaria, estreñimiento, irregularidad menstrual, atrofia testicular, congestión nasal, bruscos ataques de parálisis muscular, síndromes malignos como hipertermia y muerte inesperada. ANSIOLITICOS O TRANQUILIZANTES MENORES
Según estadísticas farmacológicas actuales, estas drogas constituyen la mitad de todos los psicofármacos consumidos en el mundo, a pesar de que producen un síndrome de abstinencia muy grave. En dosis mayores funcionan como hipnóticos o inductores del sueño; también algunos se usan como relajantes musculares. Producen letargia, estupor y coma, con relativa facilidad. En caso de adicción pueden inducir a la aparición de alteraciones hemáticas. Al abandonar su consumo pueden aparecer episodios depresivos, desasosiego o insomnio, que suelen ser muy duraderos.
Los barbitúricos crean tolerancia, aunque ésta no permite
SOMNIFEROS O BARBITURICOS Estas sustancias se popularizaron cuando en Estados Unidos aparecieron las primeras leyes que prohibían el alcohol, el opio y la morfina. Su uso puede provocar lesiones en el hígado o en los riñones, producir erupciones cutáneas, dolores articulares, neuralgias, hipotensión, estreñimiento y tendencia al colapso circulatorio. La intoxicación aguda puede llegar a provocar la muerte, que sobreviene por lesión del cerebro debida a la falta de oxígeno y a otras complicaciones derivadas de la depresión respiratoria. La dependencia física se genera entre las cuatro y las seis semanas. Con frecuencia, el síndrome de abstinencia suscita cuadros de delirium tremens. GRANDES NARCOTICOS Existen varias sustancias usadas en anestesia general que merecen estar incluidas en este grupo por su capacidad de producir sopor o estupefacción, mayor que la de cualquier estupefaciente en sentido estricto. En dosis leves produce una primera fase de excitación cordial, como el alcohol, y luego sedación y sopor. También generan tolerancia y, en consecuencia, adicción, pudiendo ocasionar intoxicaciones agudas, e incluso la muerte. El fentanil, dentro del grupo de los grandes narcóticos, posee cuarenta veces más potencia que la heroína y es el más usado actualmente en las intervenciones quirúrgicas, debido a su bajo índice de toxicidad para el corazón y para el sistema nervioso. |
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