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| DIETAS PARA ADELGAZAR..continuación | SUMARIO DE LA GUIA MEDICA |
| Existe la tendencia
generalizada de querer perder peso con la mayor rapidez posible, pero esta rapidez no es
aconsejable porque hay que darle tiempo al organismo para que vaya adaptando su
funcionamiento a la nueva alimentación. Son frecuentes los casos en los que cuanto más
velozmente se pierde peso, más rápidamente vuelve a ganarse cuando se abandona una
dieta, por lo cual es más recomendable armarse de paciencia y perder de forma gradual los
kilos de más. El tiempo extra que se emplee en un método de adelgazamiento más lento,
también ayudará a que se afiancen mejor los nuevos hábitos alimentarios y se consoliden
los valores que supone una alimentación equilibrada y nutritiva, para vivir más años en
óptimas condiciones de salud. LAS GRASAS
LOS HIDRATOS DE CARBONO Sospechosos de producir excesos de peso, los hidratos de carbono suelen eliminarse de las dietas de adelgazamiento. Pero dentro de una dieta de calorías bien equilibrada, pueden consumirse de forma moderada, en especial cuando se trata de alimentos elaborados con pastas, arroz o harinas integrales. Las verduras y las frutas, que en general ocupan un lugar preponderante en los regímenes para adelgazar, también son ricos en hidratos de carbono, pero aportan además vitaminas y minerales necesarios para el organismo y su consumo deja una sensación de plenitud nada desdeñable para quien debe aprender a satisfacer el estómago con menores cantidad de comida. Las ensaladas son un recurso inestimable para perder peso, pues es mínimo el aporte de calorías de muchos de los ingredientes que se emplean corrientemente en ellas, como la lechuga, la escarola, la endivia, el pepino, los rábanos, el apio, los champiñones, los pimientos y la col. También la espinaca, la acelga, el brécol, la coliflor y el calabacín son ingredientes comunes en estos tipos de dietas porque son de bajo contenido en calorías y, además, ofrecen la posibilidad de constituir un plato en sí o una buena guarnición de un pequeño trozo de carne magra. |
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| Lo mismo puede
decirse de las frutas aunque, generalmente debido a los azúcares que contienen, las
limitaciones suelen ser mayores que cuando se trata de verduras. Así, no es extraño que
en las primeras etapas de las dietas estén excluidos los plátanos, las cerezas, los
melones y las sandías. LAS BEBIDAS Así como entre una dieta y otra pueden variar la cantidad y la clase de alimentos permitidos, ninguna incluirá las bebidas alcohólicas ni las gaseosas, y todas harán hincapié en las bondades de beber una gran cantidad de agua al día, idealmente dos litros, para el buen funcionamiento de los riñones. En cuanto se refiere al té y al café, bebidas tan corrientes en la cultura occidental, se imponen habitualmente ciertas limitaciones, pues por su capacidad estimulante pueden provocar un aumento de la ansiedad que, con mucha frecuencia, es la causa por la que se come de más. Asimismo se aconseja beberlos sin azúcar o, en su defecto, con miel o con uno de los tantos edulcorantes que se pueden encontrar en el mercado. LOS DULCES
LOS CONDIMENTOS Son muchísimas las hierbas aromáticas y las especies que pueden usarse en la cocina para sustituir la sal, en la mayor medida posible, y dar sabores únicos a los alimentos permitidos por una dieta para adelgazar. Así, por ejemplo, una rodaja de pescado blanco a la plancha quedará muy sabrosa si se le añade unas gotas de limón y una cucharadita de perejil y ajo picados. Como variante a los tradicionales condimentos occidentales, hoy se tiene acceso a muchos otros procedentes de países oreintales que, sin aportar ni una solo caloría, realza una variedad de platos culinarios. A modo de ejemplo, puede asarse una pechuga de pollo o de pavo y luego añadírsele una gotas de salsa de soja y una pizca de jengibre en polvo, apetitosa combinación muy utilizada en ciertos platos de la cocina china. También el curry, condimento de uso corriente en la India, puede dar un toque peculiarmente sabroso al pollo. Actualmente, la disponibilidad de alimentos frescos EL EJERCICIO Si se analiza un poco la vida moderna, se
observará que cada vez más sedentaria y que, por lo tanto, contribuye cada vez menos a
consumir calorías mediante el desarrollo de la actividad corporal. En el hogar moderno
son muchas las máquinas -la lavadora, el lavavajillas, el aspirador- que realizan hoy
tareas que antes hacía el ama de casa a mano -lavado de ropa y vajilla y barrido-, por lo
cual se dejan de gastar las calorías que consumían esas actividades. Lo mismo sucede en
muchas fábricas, donde las máquinas automáticas han desplazado al hombre en las tareas
físicas más duras, e incluso en las oficinas se camina menos que antes gracias a
diversos aparatos, como, por ejemplo, los intercomunicadores.
No obstante, y debido en gran medida al mayor conocimiento de los beneficios saludables que puede reportar el ejercicio físico y, en cierto grado, al deseo de tener una silueta esbelta como la impuesta por la moda actual, han proliferado los gimnasios y la práctica de ciertas costumbres -como la de hacer footing o jogging- destinadas a contrarrestar los hábitos sedentarios. Aunque estas prácticas son de indudable beneficio para cualquiera, lo son más para quienes deseen perder peso puesto que, de las calorías que gasten en sus actividades, dependerán las que deban consumir por medio de la alimentación. La relación es simple: a menor gasto de calorías por actividad, menor ingestión de calorías en la alimentación. Quienes no puedan, o no quieran, practicar un deporte o ir a un gimnasio pueden hacer ejercicios en casa, siguiendo las directrices de unas tablas de gimnasia, de un video de aerobic o utilizando una bicicleta fija. En caso de rechazar este tipo de actividad física, pueden valerse de ciertos trucos que los mantendrán en una actividad diaria mayor. Por ejemplo, no utilizar el ascensor, sino las escaleras; bajarse del metro o del autobus antes de llegar a destino y terminar el recorrido a pie; no usar el coche cuando se trate de una distancia corta; intentar estar más tiempo de pie que sentado y, especialmente durante el fin de semana, tratar de caminar por el campo, la montaña o la playa, o inclusive por la ciudad. Lo esencial está en hacer trabajar el cuerpo para que gaste calorías y, como efectos secundarios, para reducir la tensión, tonificar la musculatura y reanimar el sistema circulatiorio. |
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