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| DIETAS PARA ADELGAZAR | SUMARIO DE LA GUIA MEDICA | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Son muchas las personas
que, una vez tomada la decisión de perder peso, recurren a dietas supuestamente efectivas
para delgazar con la mayor rapidez posible, sin considerar en qué consiste la dieta en
sí y, en consecuencia, sin saber si es la adecuada para su organismo. Asimismo, suele
desconocer tanto las causas a las que puede obedecer la acumulación de grasas como el
peso ideal que deberían tener según su estatura, su constitución y su edad. Por todo
ello, la mejor medida siempre es la de consultar al médico antes de seleccionar la dieta
a seguir y, muy particularmente, cuando el exceso de peso es exagerado.
LOS KILOS DE MAS Una de las formas más fáciles de calcular el peso ideal consiste en convertir en kilos los centímetros que exceden del metro de estatura Aplicando esta conversión, una persona de 1,75 metros de estatura debería pesar 75 kilos. En este cálculo no entran en consideración otros factores que influyen de forma considerable en el peso adecuado de una persona, como son, por ejemplo, los de su constitución ósea -huesos grandes y densos- y muscular -musculatura muy desarrollada y fuerte-, por lo cual debe tomarse sólo como el adecuado para establecer un peso ideal aproximado. No obstante, si al aplicarlo se encuentra que es muy grande la diferencia entre lo que se debería pesar y lo que de hecho se pesa, puede ser muy útil como indicador aproximado de la cantidad de kilos que se puedan tener de más. LA OBESIDAD Además de que la obesidad ha perdido popularidad como concepto estético de belleza y vigor, pues ya no se la considera atractiva, existe un motivo más profundo para combatirla, pues cuanto más excesiva sea, mayores serán sus peligros y frecuentes consecuencias para la salud. Las personas obesas suelen tener serias dificultades para llevar una vida normal porque son propensas a desarrollar alteraciones y dolencias crónicas, entre ellas, la hipertensión, la diabetes, la arteriosclerosis y la insuficiencia cardíaca. Una vez establecido que el peso es excesivo para las condiciones corporales, es necesario determinar si obedece a causas endógenas (internas) o exógenas (externas). La obesidad endógena, que sólo afecta a aproximadamente un 10% de los obesos, puede tener su origen en alteraciones glandulares o en factores hereditarios o psíquicos. Esta clase de obesidad, por obedecer a distintas patologías, debe ser, sin ninguna duda, tratada por médicos. |
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| Cuando la obesidad
es exógena, obedece casi siempre al consumo excesivo de calorías por día o, en el caso
de no ser excesivo, simpre muy superior al de las calorías que se gastan en la actividad
diaria. Aunque en cualquier caso es recomendable que sea un médico quien establezca el
origen y el tipo de la obesidad, las personas que sólo acusan un exceso de peso moderado
pueden intentar reducir mediante un dieta de adelgazamiento. ACTITUD NECESARIA PARA DELGAZAR Cualquier dieta adelgazante implica modificar no sólo el hábito de seleccionar los alimentos que se van a consumir, sino también la forma de cocinarlos. Como, además, estos nuevos hábitos deberán cumplirse a rajatabla por un tiempo más o menos prolongado, es indispensable que quien se decida a ponerlos en práctica se fije, como objetivo único, la pérdida de su exceso de peso. Esta actitud, que podría denominarse "mentalización positiva", es la mejor vía para que la dieta no se convierta en un calvario y se pueda llevar a buen término con el mayor y más duradero de los éxitos posibles. También será una ayuda valiosa la imaginación que se emplee tanto en la compra de alimentos como en la cocina, para condimentarlos y para suplantar los métodos culinarios tradicionales. Así, por ejemplo, un trozo de pescado blanco, comprado fresco en el mercado, adobado durante unas dos horas con zumo de limón y hierbas aromáticas y, luego, asado a la parrilla y servido con una guarnición de espinacas frescas hervidas al vapor, es un plato muy sano y nutritivo, de espléndido sabor y con muchísimas menos calorías que cuando ambos ingredientes se fríen, como suele ser la costumbre. Transcurridas unas dos semanas después de iniciarse una dieta, se ha aprendido a calcular el valor calórico de los alimentos y la cantidad aproximada que se debe consumir de cada uno para mantenerse dentro de los límites diarios de ingestión de calorías. Este conocimiento adquirido permite salir a comer fuera, por ejemplo, a un restaurante, y seleccionar con acierto lo que se va a comer y también la forma en que deberá estar cocido para no incumplir las normas dietéticas. En el caso de que se trate de una comida o una cena en casa de amigos o parientes, no hay más que avisar que uno está a dieta y ofrecer ciertas pautas de lo que uno puede comer, o bien, para no crear problemas a los anfitriones, ir después de haber comido en la propia casa. Ante el temor de dejarse tentar por bebidas o alimentos prohibidos, siempre queda el recurso adicional de no aceptar la invitación en ese momento y de prometer una futura visita cuando no suponga la alteración ni de la dieta propia ni del menú de quien invita.
Si no se modifican los malos
hábitos alimentarios, será muy |
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