Jefe Supremo Segunda Dictadura: Del 26 de marzo de 1882 al 10 de
enero de 1883.
2.- Biobrafía.- Nació en Quito el 31 de
julio de 182w8, murió en la misma ciudad el 19 de julio de 1908. Había abrazado la
carrera militar, desde joven se había despreocupado de los estudios. Sirvió al gobierno
de Roca; fue ascendido a Capitán y combatió al presidente Noboa.
En 1860 obtuvo el grado de coronel, el presidente Jerónimo Carrión le
nombró ministro de guerra y marina, previo el ascenso de general. En marzo de 1869,
después de la caída del presidente Espinosa, fue tomado preso con orden de fusilarlo
inmediatamente; para su suerte fue personado y desterrado a Europa; el Dr. Antonio Borrero
le nombró en junio de 1876, comandante militar de Guayaquil, donde armó la revolución y
se proclamó Jefe Supremo el 8 de septiembre de 1876 con el pomposo título de "Jefe
Supremo y Capitán de los Ejércitos de la República".
3.-Obras.- Ninguna, sólo comenzó la construcción
del Teatro Sucre en Quito que fue terminado por Caamaño.
ENVENENAN AL ARZOBISPO DE QUITO.- Monseñor José
Ignacio Checa y Barba, Arzobispo de Quito, empezó a combatir los atropellos de la
dictadura, fue envenenado el viernes santos 30 de marzo de 1877. No se conocieron jamás
los trámites del asesinato, como tampoco a sus autores.
ROMPIO CONCORDATO.- El 27 de junio de 1877 Veintimilla
rompió el concordato con la Santa Sede Fueron arrojados del país Obispos y Canónigos,
lo mismo que el presbítero Federico González Suárez, el arcediano Andrade salió para
Colombia.
Viéndose en malas, Veintemilla, tuvo que concertar con la Santa Sede
un nuevo Concordato, que en el fondo apenas se distinguía del convenio Garciano.
ASAMBLEA CONSTITUYENTE.- A comienzos de 1878 se
reunió en Ambato la Asamblea Constituyente convocada por Veintemilla, una mayoría de sus
miembros adicta al Jefe Supremo le nombró Presidente Constitucional, concediéndole
facultades extraordinarias, con lo cual el país siguió prácticamente en dictadura
militar. El presidente siguió prácticamente en dictadura militar. El presidente siguió
una política personalista adulando al populacho con fiesta y dádivas, lo mismo que al
ejército.
Tuvo ahora éxito en sus planes, muchas obras públicas abandonadas se
cumplieron y otras dieron principios con él. Hubo una notables prosperidad comercial, la
exportación mejoró excepcionalmente a causa de la guerra del Pacífico, en la que
pelearon Perú y Bolívia contra Chile en 1879.
NUEVOS DESACIERTOS.- Veintemilla había perdido
colaboradores de categoría como Juan Montalvo, los ministerios Pedro Carbo y Castro; el
pan y el circo casaron al pueblo. Se asesinó al diputado político de fuste Vicente
Piedarhita, la brutal flagelación del joven escritor liberal Miguel Valverde; estos
desaciertos desbordaron la ira de todo el país entonces Veintemilla se declaró
nuevamente dictador mediante un golpe de estado, que causó un rechazo nacional; esta
segunda dictadura se inauguró el 25 de marzo de 1882.
CAMPAÑA RESTAURADORA.- Los diversos frentes
políticos y de opinión dieron un grito de alarma que movilizó a todo el país. La costa
y la Sierra comenzaron a moverse, en el norte y en el sur. No hubo una sola provincia
donde masas o núcleos de ciudadanos rechazaran la declaratoria del General Veintemilla.
La primera réplica al mensaje que el dictador dirigió al país a modo de vindicatoria de
su acto, recibió una cruel respuesta de Eloy Alfaro, suscrita en la Tola
Esmeraldas, escrita por Miguel Valverde, lo cual motivó a feroz represalia que antes
indicamos.
Eloy Alfaro en Guayaquil y Esmeraldas, Héctor Landázuri en Carchi e
Imbabura, José María Sarati en el centro andino, comenzaron a hostigar la conciencia y
las tropas de la dictadura desde junio de 1882. Las acciones bélicas eran seguidas con
expectación ansiosa en todo el país. La duración de la campaña se debía a la fuerza
desplegada por el gobierno y a la tenacidad del creciente número de guerreros
antidictatoriales. Dignas de mención son las batallas que se dieron en Mira, San Andrés,
Chambo, Quero, Combates que, si bien no todos fueron favorables a las tropas restauradoras
dejaban en cambio en manos de los sublevados las armas necesarias para vencer a la
dictadura, pero esta parecía mantenerse firme. Surgió, entonces, un nuevo movimiento
llamado expedición del Sur , y capitaneado por los desterrados que volvían del Perú por
la frontera Sur, presididos por el Gral. Francisco Javier Salazar, un buen número de
políticos y militares aparecieron e Macará, contando con que las poblaciones les
ayudarían como sucedió en efecto. Iba organizando y engrosando un ejército al que
sometía la disciplina regular y con el que, siempre creciente, lograron burlar la
vigilancia de Cuenca y el acoso de las columnas gobiernistas despachadas en contra suya;
así lograron llegar hasta el centro del país. Al comenzar el año de 1883 los
alzamientos y las guerrillas se habían consolidado en una situación fuerte y eran ya un
poder temible para la dictadura.
Entonces dio comienzo el avance de los revolucionarios sobre la
capital; la marcha fue combinada con fuerzas expedicionales que avanzaban a la misma
ciudad desde el norte. Cerca de Quito, se concentraron 800 hombres de las fuerzas rebeldes
el 8 de enero de 1883, luego avanzaron a Quito en donde el pueblo quiteño representado
por un considerable número de personas respetables, quienes al ver libre la ciudad de la
enorme hueste veintemillista, se tomaron los cuarteles de infantería y artillería, el
ejército gubernamental regresó enseguida y puso a la ciudad en estado de sitio; el 9 de
enero de 1883 parecía la ciudad un cementerio, la víspera se había regado mucha sangre.
No obstante la superioridad en número de 8.000 hombres, la dictadura se sentía
moralmente quebrantada, la única inquebrantable era la sobrina del dictador, Marieta
Veintemilla, al se abandonada por los principales jefes superiores, y confiando solamente
en la fidelidad de las tropas, se aprestó a la defensa. El 10 de enero de 1883, se
rompieron los fuegos en Quito, los atacantes conforme iba avanzando el día vencían los
obstáculos, comenzando luego a desfilar por el centro de la ciudad por la calle de
Guayaquil entonando el Himno Nacional. Este espectáculo saco a la muchedumbre a las
calles y los revolucionarios comenzaron a ser aclamado; mientras tanto los soldados
veintemillistas se rendían en un gran número sin embargo otros veintemillistas
controlaban tres manzanas desde donde contestaban rudamente a los fuegos vencedores.
Pronto acabaron por rendirse todos y por entregar armas y hombres, tras la capitulación
Marieta Veintemilla (La Generalita) fue hallada en un escondite improvisado de donde la
llevaron presa a la municipalidad y luego al cuartel de policía; cuando cayó la ciudad
de Guayaquil salió hacia Lima, en unión de su tío.
RESULTADO DE LA CAMPAÑA.- El resultado de esta campaña múltiple fue
la formación de varios gobiernos: dos en la Costa y uno en la Sierra; el más importante
fue el organizado en Quito, el PENTAVIRATO, en el que colaboraron diversos frentes
políticos: el Gobierno se conformó así: Gral. José María Sarasti, José María
Plácido Caamaño, el Cnel. Luis Guerrero, Luis Cordero y Pedro Carbo; pero acabó por
organizarse el PENTAVIRATO, así: Pablo Herrera, Luis Cordero, Pedro Lizarzaburu, Rafael
Pérez Pareja y Luis Guerrero, que se le conoce con el nombre de gobierno de
restauración. |