Nació en Nobol (Guayas), el 29
de octubre de 1832; murió en Lima-Perú, el 8 de diciembre de 1869, a los 37 años de
edad. Sus padres: Pedro Martillo Mosquera y Josefina Morán. Muy temprano murió su
madre, asumiendo la responsabilidad del hogar Narcisa, cuidando de sus hermanos.
Se cuenta que Narcisa falleció en olor de santidad; en su celda del Patrocinio de las
hermanas dominicanas de Lima. Cuando la superiora abrió la puerta, el cuarto proyectaba
una luz esplendorosa y se aspiraba un exquisito perfume sobrenatural. El cuerpo de Narcisa
irradiaba luces y resplandores intensos, signo de los bien aventurados; y, ese perfume
-testimonio- de sus virtudes heroicas.
Su sobrino nieto Miguel Martillo, fue el encargado de traer su cuerpo a Ecuador, desde
Lima, el 30 de abril de 1955, a los 86 años de su fallecimiento; permaneció 17 años en
el templo de San José de Guayaquil, de los padres Jesuítas. El pueblo de Nobol la
reclamó por mucho tiempo a su "hija ilustre", consiguiendo que Roma conceda el
traslado el 6 de diciembre de 1972, en vísperas de cumplir 103 años de fallecida. En su
tierra natal descansa en su cripta-Santuario, permaneciendo su cuerpo incorrupto hasta la
fecha, tal como milagrosamente se mantiene desde la fecha en que falleció.
Narcisa de Jesús Martillo Morán, se distinguió por su generosidad y entrega sin
límites a un ideal de amor, siguiendo el ejemplo y camino de santa Mariana de Jesús
Paredes y Flores, nuestra compatriota; tomándola como guía y modelo de oración, amor y
penitencia. Fue solidaria y fervorosa con los suyos; modesta y sencilla mujer de clase
humilde, llevó una vida pobre, llena de sacrificios. La popularidad de la angelical
doncella, creció en el territorio nacional e internacional. La Iglesia Católica,
mediante el Congreso Especial de Teología, después de un largo proceso, concluyó la
sobrenaturalidad de algunos favores recibidos por medio de Narcisa; luego, resolvió
beatificarla, porque en años anteriores se declararon sus "VIRTUDES HEROICAS".
Entonces, fue elevada al honor de los altares por el Papa Juan Pablo II, en Roma, el día
domingo 25 de octubre de 1992.
Después de la beatificación de Narcisa, fue presentada como modelo de virtud,
especialmente para tantas mujeres que emigran del campo a la ciudad en busca de trabajo y
sustento.
Asistieron unos 3.000 ecuatorianos; la delegación oficial de Ecuador fue presidida por
Alberto Dahik, Vicepresidente de la República; acompañaron el canciller Diego Paredes;
el Alcalde de Guayaquil, León Febres Cordero; y, otras personalidades civiles y
eclesiásticas. En Ecuador, hacienda San José (Nobol) lugar en el cual nació Narcisa, se
realizaron actos religiosos presididos por el Nuncio Apostólico Francesco Canallini, a
las 10H00 del día domingo 26 de octubre de 1992. Asistió el Presidente de la República
Sixto Durán Ballén y miles de católicos de todo el país y de otros lugares.