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Hombres Notables del Ecuador

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ABDON CALDERON CARAICOA
Abdón Calderón Garaicoa, nació en la ciudad de Cuenca (Azuay) el 30 de julio de 1804. Sus padres fueron don Francisco Calderón y doña Manuela Garaicoa y Olmedo; ambos de limpio y alto abolengo. don Francisco Calderón poseyó en grado superlativo el patriotismo, germinando en su corazón la simiente de la libertad e independencia, cuyo conculcamiento lo acarreaba -a la sazón los españoles-; por eso infundió en el alma de su hijo Abdón, el espíritu de lucha y trabajo por la libertad. Don Francisco sostuvo sangrientas luchas, contra fuerzas realistas, opresoras en el Norte, Centro y Sur de la Presidencia de Quito para derrocar por la fuerza de las armas ya que no se pudo vencer al huracán de la opinión; prueba evidente de su amor a la independencia criolla, fue la ofrenda de su vida en San Antonio de Ibarra, cuando cayó fusilado por Sámano, un hombre que encarnaba la figura más fiel de odio y ferocidad de los españoles, acontecimiento fatal acaecido el 1º de diciembre de 1812.

Abdón Calderón, heredó naturalmente ese sacrificio, valentía, desprendimiento, patriotismo apostólico, cuya filosofía se la dio su padre; juró vengar esa muerte infame ocasionada por los realistas, en San Antonio de Ibarra.

Sus primeros conocimientos los realizó bajo el cuidado del sacerdote argentino José María de Landa y Ramírez, con el apoyo de sus generosos parientes, completaron esta tarea el Dr. Andrés Villamagán y Don Javier Garaicoa su tío materno. Desde pequeño, tuvo gran afición por la carrera de las armas, con sobrada razón, ya que llevaba la herencia de su padre, y corría por sus venas esa sangre de héroes y mártires.

Pese a su juventud, Abdón Calderón antes de la batalla del Pichincha, era ya un veterano de guerra, según la hoja de servicios, que damos a conocer a continuación: Ingresa como voluntario al servicio de la Libertad en el ejército de Sucre, -octubre de 1820: ascendió a Subteniente en el Batallón "Voluntarios de la Patria:, bajo las órdenes de don Ignacio Salazar, después de la revolución del 9 de Octubre.- Noviembre 9 de 1820: ascendió a teniente después de la Batalla del "Camino Real" en que tuvo brillante actuación. Batallón "Voluntarios de la Patria", a órdenes del Coronel don Luis Urdaneta. Enero 3 de 1821: Participa en la Batalla de Tanizagua como Teniente del Batallón "Libertadores", a órdenes del Coronel José García. Agosto 19 de 1821: Participa en la Batalla de Yaguachi en el Batallón "Libertadores" como Teniente, a órdenes del Sargento Mayor Félix Soler. Septiembre 12 de 1821: toma parte en la Batalla de Huachi, a órdenes de Sucre. Octubre de 1821: en el Estado Mayor General Sucre durante la reorganización del Ejército en Babahoyo y Guayaquil.- Enero - febrero de 1822: Forma parte de la Vanguardia del Ejército Libertador a órdenes del Coronel Luis Ibarra y al mando de la Tercera Compañía del Yaguachi.- Abril 21 de 1822: Combate en las Llanuras de Tapi, contra la Caballería Española.- Mayo 24 de 1822: se bate heroicamente en la Batalla de Pichincha, acribillado a balazos no quiere retirarse del combate. Muere al siguiente día. Es ascendido después de muerto a Capitán. Este es el relato de la muerte según Manuel Antonio López, abanderado del Batallón "Paya" y por tanto compañero de cambate de Abdón Calderón que mandaba la Tercera Compañía del "Yaguachi", recibió un balazo en el brazo derecho; este se inhabilitó para tomar la espada con aquella mano y la tomó con la izquierda y continuó combatiendo con imperturbable serenidad, cuando pocos minutos después recibió otro balazo en aquel brazo afectándole un tendón y fracturándole el hueso del antebrazo, lo que le obligó a soltar la espada. Un ssargento lo recogió del suelo, se la colocó la vaina a la cintura y ligó el brazo con un pañuelo colgándolo del cuello. El joven guerrero con el estoico valor de un espartano siguió a la cabeza de su compañía y arreciando el combate por la indomable resistencia de los españoles, al forzar su última posición en la falda del cerro, recibió otro balazo en el muslo izquierdo un poco más arriba de la rodilla que le fracturó el hueso. Inmediatamente los enemigos empeñaron su reserva y con esto llegó el instante supremo y decisivo de la batalla. Calderón cargó con su Compañía haciendo un esfuerzo superior a su estado desfalleciente y al alcanzar la victoria recibió otro balazo en el mismo de la pierna derecha que le rompió completamente el hueso y lo hizo caer en tierra postrado, exánime y sin movimiento. Sus soldados lo conjujeron al campamento en una ruana, lo colocaron sobre sus frazadas en el suelo de la sala de una casita, porque no se disponía de una cama donde acostarle. Su estado de postración requería de auxilios eficaces para al menos calmar su devorante sed y darle algún aliento; un amigo se encargó de darle aquellos servicios, porque el desdichado joven no podía hacer uso de sus brazos ni mover sus piernas. Como la última herida del día siguiente. Tenía apenas 18 años y pertenecía a la Tercera Compañía del Yaguachi. Nuestro héroe falleció así, en una casita de la Chilena a donde fuera conducido a las cinco de la tarde de ese 24 de mayo, cifra y sello de nuestra independencia. Como la guarnición de la fortaleza y las huestes realistas en ellas refugiadas seguían siendo un peligro en potencia, sólo el 25, después del medio día, ocuparon la Ciudad sus Libertadores. Es PRESUMIBLE que el cadáver del Héroe fuese llevado al Hospital San Juan de Dios, en donde se conservaba hasta no mucho, la partida de su defunción".

El General vencedor, Antonio José de Sucre, siempre tan ecuánime y parco en palabras, en Carta al Libertador Bolívar, el mismo día de la batalla, acerca de nuestro Héroe dice: "hago particular memoria de la conducta del Teniente Calderón, que habiendo recibido sucesivamente cuatro heridas, no quiso retirarse del combate. Probablemente morirá, pero el Gobierno de la República sabrá compensar a su familia sus servicios de este oficial heróico. SUCRE. Bolívar, el 16 de junio, expidió el siguiente Decreto: 1º Que la Tercera Compañía del Yaguachi no se le pusiera otro Capitán. 2º Que siempre pasará revista en ella como vivo el Capitán Calderón y que en las revistas de Comisario cuando fuera llamado por su nombre, toda la Compañía respondiera: "Murió gloriosamente en Pichincha, pero vive en nuestros corazones". 3º Que a su madre la señora Manuela Garaicoa, (de Guayaquil) matrona respetable y muy republicana, se le pagará mensualmente el sueldo que hubiera disfrutado su hijo.

Doña Manuela Garaicoa de Calderón en carta dirigida a Sucre dice: "Mi General; Por fin nuestros votos se han cumplido; ya el glorioso pabellón de Colombia está tremolando en el antiguo templo del Sol, y los dignos y primeros independientes de Quito disfrutan ya de las beneficencias que su constitución y sabias leyes derraman sobre ellos que pertenecen a los ilustres Quiteños, por haber derramado allí mi sangre y haber padecido con el deber que le impuso la naturaleza y el honor y si él pierde el brazo según me dicen, habrá perdido una gran parte de su existencia y yo mi vida".


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