Nació en Quito el 27 de
diciembre de 1793, se educó en el Monasterio de la Concepción (Santa Catalina), para lo
cual su padre hizo la entrega de 1.000 pesos a las religiosas. Aprendió tres idiomas
según las tradiciones familiares y conocía a los clásicos. A los 19 años se casó con
el naviero inglés James Thome en Panamá quien fuera asesinado en 1847. El 16 de junio
de 1822 conoció al gran Libertador Simón Bolívar, cuando en esta fecha hacía su
entrada triunfal a Quito, precedido por su banda de guerra, llega por los ejidos del
norte, sale a recibirlo Sucre, en compañía de varios oficiales. Lluvias de flores
millones de aplausos y vivas, delirios, frenesí se ve en los rostros de los vencedores.
Al llegar Bolívar a la Plaza Mayor, Manuela le arroja una corona de ramas de laurel. Aiza
la vista Bolívar y se encuentra con los ojos chispeantes de la quiteña con su
maravillosa sonrisa y con sus brazos blanquísimos, redondos, que parten de los hombros
como llamaradas de amor. Sonríe más acentuadamente Bolívar, clava en ella su mirada de
fuego y agradece el homenaje con una elegante reverencia. Aquel momento fue el inicio de
una gran pasión y esta la historia de una vida.
Desde 1822 fecha de su primera visita con Bolívar en el balcón de la Plaza Mayor que
se convirtió.... en "su leal consejera, desinteresada partidaria, sumisa servidora
genio titular y la más enamorada de las mujeres", en las dos semanas que Bolívar
permaneció en Quito, la hacienda de Cataguango fue testigo de los apasionamientos de
estos célebres amantes;'las vicisitudes de la guerra llevaron al Libertador al Sur y
después de sofocarlos amagos de la realista Pasto. Permaneció con Manuela a principios
del año 1823; Manuela de su hacienda regaló ocho mulas para la campaña del Perú
(1822); y, en octubre de 1823 la encontramos en Lima, incorporada al Estado Mayor de
Bolívar y hecha cargo de su archivo; al mes siguiente dio inicio la campaña Iibertadora
del Perú; cuando en febrero de 1824 Lima cae en poder de los realistas Manuela deja la
ciudad y emprende la ruta del ejército patriota, hecha cargo siempre de los papeles del
archivo; en medio de tan penosa marcha, apenas si Huamachuco y Jauja señalan ígneas
llamaradas; lo acompañó en la batalla de Junín e inclusive peleó en Ayacucho; a fines
del año 25 y principios del siguiente Manuela y Bolívar se vieron en Chuquisaca -
Bolivia; mientras tanto en dos temporadas separadas que suman medio año, la quinta de la
Magdalena cerca de Lima, es otro edén idílico de estos dos personajes; en Septiembre de
1826 Bolívar abandonó para siempre Lima; cuando cinco meses más tarde estalla en esa
ciudad un movimiento anticolombianista a media noche del 7 de febrero de 1827. Manuela fue
encerrada después por orden superior, fue obligada a abandonar el país, regresando a
Quito; el Libertador a esa época estaba de Presidente de la Gran Colombia e instalado en
su quinta Bolívar en Bogotá; allá llevó e enero de 1828 a la mujer que no había
vacilado en vender sus alhajas y su museo particular en bien de la causa de América;
Bolívar la había llamado y allí nuestra compatriota se cubría de gloria; los 14 meses
de esta temporada pasada en la capital colombiana junto a Bolívar hicieron que Manuela
entre a la inmortalidad; pues, por tres ocasiones salvó la vida del Libertador; en un
baile de disfraces en Soacha y la noche de 25 de septiembre de 1828 cuando hizo saltar por
una ventana del Palacio de San Carlos a Bolívar, teniendo ella que sufrir los improperios
e incluso golpes de los conjurados; esta nobilísima acción, por parte del mismo Bolívar
hizo que se, la llamara: "LA LIBERTADORA DEL LIBERTADOR". Se separaron para
siempre en mayo de 1830 cuando Bolívar renunció a la Presidencia, pero la acción de
Manuela no cesó en múltiples manifestaciones en defensa de su amante; en julio de 1830
se le intimó orden de prisión por ser autora de "La Torre de Babel", en donde
atacaba a los enemigos Bolívar; en enero de 1834 fue desterrada de Colombia por
Santander; primero en calabozo de Cartagena y luego en Jamaica; de allí regresaba a
nuestro país, pero estando ya en Guaranda -octubre de 1839- fue deportada por orden del
Presidente Rocafuerte, el resto de su existencia la pasó en Paita, dedicada al comercio,
allí recibió la visita de personajes como Garibaldi (1851), Simón Rodríguez, Dr. Pedro
Moncayo y Esparza, don Roberto de Ascázubi y Dr. Gabriel García Moreno; se encontraba ya
postrada, víctima de una caída, cuando una peste de difteria cortó su existencia a las
seis de la tarde del 23 de noviembre de 1856; tenía 59 años. (Archivos Históricos del
Museo Municipal de Quito).
Daniel Florencio O'Leary, dijo que Manuelita era una mujer excéntrica; muy inteligente
y manifestó siempre su valor a la libertad.
Al hablar de Manuelita Sáenz, se dice que fue la mujer providencia de Bolívar y
encontramos estos versos dedicados a ella:
"Manuela me estoy muriendo de eternidad a momentos.... Manuela, Manuela Sáenz: mi
voz que busca la entraña de tu conciencia de ser. Manuela tanta palabra -peldaño o
viento o llave- Tú sientes como te quiero.... Tu sabes como mis brazos al imán de tus
caderas en marejadas llamean. Mi sangre a tu sangre clama, Tu sangre es nido a mis
nervios"
"LA LIBERTADORA DEL LIBERTADOR"
Porque así dispuso el Sabio Infinito, Mamuelita Sáenz vio la luz en Quito; Don
Simón, su padre y doña María, la hicieron con susto y grande alegría.
Su cuna de perlas y cortinas bellas mecían contentas dos lindas estrellas; el sol la
arrullaba, la luna era su hincha y la custodiaba el volcán Pichincha.
"San Juan" le brindaba su diario pasillo; así, el Itchimbía como el
Panecillo; La niña crecía como margarita, siempre profunda, graciosa y bonita.
Valiente y rebelde despuntó su infancia; en los que ella amaba ponía constancia;
allá en "Catahuango" de su propiedad ya era la "Amazona" de
notoriedad
"Santa Catalina", convento y colegio tomó a Manuelita como un privilegio;
pero, esta gacela, con todo valor, esos muros deja por un dulce amor.
Para no quererlo ni una sola vez se casa obligada con Thorme, el inglés; a la que
estimaba y tal vez demás era a su muchacha, la ágil Jonatás.
A Lima se marcha, va a la sociedad y muchos la quieren con mucha ansiedad; por su
patriotismo y por su belleza de "El Sol " se la hace "La Caballeresa".
Pero, vuelve a Quito, que es tierra de amor y aquí le conoce al Libertador; y luego es
su amiga y su admirador y junto al caudillo está a toda hora.
Manuelita es grande, muy extraordinaria sueña por la excelsa causa libertaria; se
marcha a Colombia, está en Bogotá y a Simón Bolívar siempre le querrá.
Es la Generala y la Secretaria, arenga y convence en su vida diaria; le salva en
Septiembre de muerte y horror La Libertadora del Libertador.
Manuelita juega su última carta; su Simón ha muerto allá en Santa Martha y proscrita
en Paita con grandes dolores construye su tumba con hermosas flores.
Héctor Reinoso Calderón
Periodista