Más de 260 especies de plantas se han registrado en la pequeña extensión de esta Reserva; muchas de ellas son utilizadas por los moradores de la
caldera, especialmente con fines medicinales, todas ellas de probada eficacia en la cura de diversos males y algunas ya de fama mundial.
En la zona baja de la Reserva, hacia el noroeste, el suro domina totalmente los lugares desprovistos de vegetación por derrumbes u otros fenómenos naturales.
El laurel de cera y la palma de ramos, también presentes, tienen especial valor religioso pues son empleados durante las celebraciones de Semana Santa.
La característica más sobresaliente del sitio es la presencia de una gran variedad de orquídeas, cuyas formas y colores desafían la
imaginación del visitante.
Naturaleza - FAUNA
Existen varias aves y coloridas mariposas que dan el aire típico a la Reserva: pavas de monte, guajalitos, gorriones, negros mirlos y torcazas vuelan entre los
árboles y arbustos que también son hábitat del zorro hediondo, conejos, murciélagos e incluso lagartijas y sapos diversos.
Por su cercanía a Quito es un Area muy visitada y de fácil acceso pero, quizá por esa misma razón, es también un Area muy amenazada;
los incendios provocados por los visitantes y la extracción de madera para usarse como leña en las comunidades adyacentes son actividades que ejercen presión sobre la Reserva.
La explotación de las minas de cal que existen en su interior también representa un problema, no obstante, su estado general de conservación es
bastante bueno y bien vale su visita.