La Cordillera de Llanganates estará para siempre ligada al recuerdo del General Rumiñahui y su defensa heroica de los tesoros del Reino de
Quito; aquí la leyenda y la historia libran una lucha que seguramente no tendrá vencedor.
Esta cordillera legendaria, que dio nombre al Parque, encierra una de las vías de comunicación y comercio más antiguas y estratégicas
que ha existido entre las hoyas interandinas y la amazonía; evidencia arqueológica muestra que el abra del Pastaza, constituyó un camino de tránsito
cultural entre los pueblo asentados en el área de influencia del Parque.
El nombre Llanganates proviene de la voz quichua llanganati ó cerro hermoso; sus antiguos habitantes bautizaron así a la zona
quizá asombrados por la sublime apariencia de sus cumbres cuando son iluminadas por el sol de la
tarde.
Quizá los adjetivos desconocida y misteriosa son las dos palabras que mejor describen la zona. Marcada por la leyenda del tesoro inca oculto en sus montañas
y por las varias expediciones perdidas en su busca.