La Reserva contiene uno de los últimos remanentes de bosque muy húmedo tropical de la Costa ecuatoriana y tal vez del
mundo, caracterizado por su altísima biodiversidad y sorprendentes niveles de endemismo. Otro de los hechos sobresalientes de la Reserva es el
sistema hidrográfico montañoso que mantiene y que alimenta ríos de importancia en Manabí -como el Cuaque, el Cojimíes y
el Cheve-, y también en Esmeraldas, entre los que están el Muisne, el Atacames, el Tiaone y el Dógola, para citar sólo los más
conocidos; es una zona húmeda por excelencia que aún durante la estación seca mantiene una neblina permanente en sus sectores más altos.
Por estas razones, el Estado ecuatoriano, en el marco de sus Políticas Básicas Ambientales, incluyó a estos remanentes de bosque noroccidentales
como la región geográfica de mayor prioridad para la conservación en el Ecuador, hecho significativo considerando que esta misma zona guarda la
mayor reserva forestal de la Costa y soporta varias presiones en torno a la explotación de ese recurso.
La Reserva Ecológica Mache-Chindul es una de las Areas Protegidas más recientemente creadas; su nombre viene dado por las cordilleras
menores sobre las que se ubica, último obstáculo antes de llegar al océano desde el interior del continente.