1.-Administración.- Presidente Constitucional: Del
21 de diciembre de 1911 al 5 de marzo de 1912.
2.-Datos.- A raíz de la repentina muerte de don
Emilio Estrada asumió el poder el Dr. Carlos Freire Zaldumbide, Presidente del Senado. Su
persona es considerada en el mundo social del Ecuador y goza de gran prestigio aún en los
círculos políticos.
Trató de organizar una administración transitoria y preparar las
jornadas eleccionarias, los aspirantes al poder ya estaban listos: General Leonidas Plaza
Gutiérres y el General Flavio Alfaro. El presidente y su ministro Octavio Díaz, se
dirigen a todos los Jefes de Zona pidiéndoles oponerse a todo movimiento subversivo y
defender el orden constitucional, a fin de que el futuro Presidente de la República se
elija en sufragio popular y directo de acuerdo a la Ley de Elecciones. Uno de los Jefes
sospechosos Pedro J. Montero, envía un telegrama desde Guayaquil y ofrece defender la
constitucionalidad a todo trance, sacrificando su propia vida i era necesario; y en otro
telegrama da cuenta de movimientos de gente flavista que intentaba "pescar a río
revuelto". Plaza se adelanta a dar su nombre de manera oficial y aún en
presidenciales. Mas, el triunfo era seguro, por ello usa la invitación del Dr. Gonzalo
Córdova y otros liberales para proclamar Jefe Supremo, pero sonó el detonante en la
Costa. Entonces se dio la anomalía de la existencia de dos jefes Supremos generales
Flavio Alfaro y Pedro J. Montero.
Flavio Alfaro se trasladó desde Panamá con su Secretario (colombiano)
Ramón Lamus G. el 29 de diciembre de 1911 llegó a Esmeraldas, siendo recibido por el
coronel Carlos Otoya. Pero las ideas de Flavio Alfaro debían esfumarse pronto, porque el
30 de diciembre de 1911 el general Pedro J. Montero "tigre de Bulubulu" había
levantado el estandarte contra el Gobierno de Quito, en la ciudad de Guayaquil, y había
aceptado la Jefatura Suprema, aunque con el propósito de entregarle a don Eloy, quien
inmediatamente regresó al Ecuador desde Panamá.
Otra vez aparece el fenómeno de la coexistencia de tres gobierno en el
Ecuador, y consecuentemente una cadena de desórdenes y odios. Se tiñen de sangre los
campos ecuatorianos: Huigra, Naranjito, Taguachi por las revoluciones. Eloy Alfaro el 5 de
enero de 1912 publica un Manifiesto a la Nación, pidiendo armonía y entendimiento para
cortar la anarquía existente.
3.-REVOLUCION DE MONTERO.- Pocos días después de la
muerte del Presidente Estrada, estalló en Guayaquil una revolución acaudillada por el
General Pedro J. Montero y por muchos alfaristas. La revolución quedó vencida después
de algunos combates muy sangrientos, que con intervalos se dieron en Huigra, Naranjito y
Yaguachi. Alfaro y Montero fueron tomados prisioneros junto con otros caudillos, a raíz
de haber entrado el general Plaza de Gobierno de Quito.
4.-MUERTE DE MONTERO.- Se ordenó que un Consejo de
Guerra juzgase al General Montero, el cual le condenó a 16 años de prisión y
degradación militar. Pronunciada la sentencia se levantó un Jefe del Ejército y le
disparó un tiro en el pecho; otro soldado le disparó en la cabeza y le dejó moribundo.
Luego bajándole a la puerta de la Gobernación y llevándole a la plaza de San Francisco,
incinerando su cadáver el 25 de enero de 1912.
MUERTE DE ALFARO Y OTROS CAUDILLOS.- En la noche del
25 al 26 de enero de 1912 el general Eloy Alfaro Delgado y otros caudillos fueron
conducidos a Quito en calidad de prisioneros, llegando a medio día del 28 de enero.
Entregados los presos en el Panóptico, pronto penetraron los asesinos complotados desde
días atrás. "Fueron soldados los que organizaron la matanza" al decir de
Alfredo Pareja Diezcanseco. Está comprobado que el victimario principal -José Cevallos-
había estado minutos antes en el despacho del Ministerio de Gobierno Octavio Díaz. Así
lo denunció Pío Jaramillo Alvarado, fiscal de causa, quien acusó categóricamente ante
la historia al gobierno de Freile Zaldumbide como responsable de la muerte de Alfaro y sus
compañeros Medardo Alfaro, Flavio E. Espejo, general Ulpiano Paéz, general Manuel
Serrano, coronel Belisario Torres y coronel Luciano Coral. Los cuerpos fueron sacados del
Panóptico y arrastrados por las principales calles de Quito, al llegar a la planicie del
Ejido, los cadáveres ya mutilados en todos sus miembros, fueron incinerados en un cuarto
macabro de horror y de sangre. Eloy Alfaro que había conquistado en los campos de batalla
la categoría de héroe, adquirió en esta jornada el título de "mártir" con
sus compañeros de infortunio. Ya entrada la noche, en religioso silencio el sacerdote
canónigo Alejandro Mateus, acompañado de otro presbítero, levantaron los cadáveres
carbonizados de las tres piras y los condujeron con las debidas precauciones al Anfiteatro
Civil, tras los cuales notificaron a los deudos.