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![]() HISTORIA La prehistoria de la provincia se remonta a la existencia de tribus diversas: Imbayas, Cayambis, Otavalos. Estos últimos fueron dominados por lo Caras, pueblo de superior cultura que el historiador padre Juan de Velasco afirma que vinieron desde el mar por el lado de Esmeraldas. El aporte de estas etnias permitiría hablar del nacimiento de una cultura Caranqui. Viene luego la conquista incásica iniciada por Tupac-Yupanqui y continuada por Huayna-Cápac a quien Cacha (Shiry XV) le ofrece tenaz resistencia en las fortalezas del norte (Cochasquí, Guachalá y Pesillo). Uno de los principales jefes de la resistencia a los ejércitos cuzqueños fue el Régulo de Cayambi: Nasacota Puento. Al final, Cacha es derrotado en la batalla de Atuntaqui en la que perecieron más de 12 mil hombres. Los carangues sin abatirse proclamaron a Paccha, la hija de Cacha, soberana de reino y atacaron a los cuzqueños, sorprendiéndolos cuando estaban dormidos, pero se repusieron del ataque y persiguieron a los carangues hasta Yaguarcocha donde los diezmaron. "El Imbabura y sus regiones fueron descubiertos en 1534, casi el mismo año que Benalcazar ocupó esa población y siguió su marcha hacia el norte en busca de tesoros; la conquista propiamente hízose después" (Monografía de Ibarra). Los españoles fundaron los asientos de Otavalo y Caranqui de suerte que hasta los primeros años del siglo XVII entre Quito y Pasto se encontraban muchas poblaciones de indios y se experimentaba la necesidad de fundar una ciudad "De españoles" (Gonsález Suárez). Desde 1600 era Presidente de Quito un vizcaíno, licenciado don Miguel de Ibarra quien el 29 de Septiembre de 1606, fiesta del Arcángel San Miguel, fundó la ciudad que se llamó San Miguel de Ibarra, con los derechos y privilegios municipales de villa. Un madero clavado en medio de la plaza indicaba que la nueva villa tenía horca y cuchillo, es decir plena jurisdicción en lo civil como en lo criminal. Con posterioridad a la derrota de los ejércitos españoles comandados por Aymerich en la batalla de Pichincha (24 de mayo de 1822) el Libertador Simón Bolívar que se encontraba en la hacienda "El Garzal" en los Ríos, recibió la noticia de que en Pasto se había iniciado una sublevación realista que amenazaba llegar hasta Quito, comandada por el coronel Agustín Agualongo quien había logrado derrotar al coronel Juan José Flores. Bolívar inicia entonces una campaña de 7 días para derrotar a as fuerzas de Agualongo que había denominado la ciudad de Ibarra. El 17 de Julio de 1823, en sangrienta lucha, los patriotas aniquilaron las huestes de pastuso Agualongo. En esta forma, Ibarra tiene el honor de que en su suelo el Libertador haya dirigido personalmente una batalla victoriosa. A la una de la mañana del 16 de Agosto de 1868, la ciudad de Ibarra y otros pueblos fueron sepultados como resultado del terremoto violentísimo que a esa hora se produjo. Presidente de Ecuador en esa época era el señor Espinosa quien nombró a García Moreno Jefe Civil y Militar de Ibarra con facultades omnímodas. Alfredo Pareja escribe: "Su portentosa energía organizadora se expresó como nunca en aquella dolosa ocasión. Los sobrevivientes del terremoto emigraron a otras provincia y algunos se quedaron en el sitio de La Esperanza. Cuatro años más tarde (1872) se ordenó reconstruir la ciudad en su propio suelo y en abril de ese mismo año retornaron los pobladores para edificar la nueva Ibarra. Durante la Colonia, el entonces Corregimiento de Otavalo firmaba parte de la Real Audiencia de Quito, antes de a fundación de Ibarra. Desde tiempos remotos el indio otavaleño tuvo fama de tejedor y la comunidad indígena otavaleña es la que mejor ha logrado mantener su propia fisonomía. Está compuesta de las comunidades de Agato, San José de la Bolsa, Peguche, Selva Alegre, Quinchuquí, Costama e Ilumán. La característica principal de la comunidad otavaleña es su gran iniciativa y sentido de comercio que la ha llevado a conquistar mercados para sus productos textiles aún fuera de país. La mujer otavaleña se enorgullece de sus vestidos y en los días de fiesta gusta lucir los mejores. Ricos y pobres usan similar vestimenta aunque de diferente calidad, viven en el mismo tipo de casas y se dedican a las mismas tareas. El folclore de la región de Otavalo es uno de los más ricos del país y se pone de manifiesto en as principales fiestas como son las de San Luis (1 y 4 de mayo) San Luis Obispo (15 al 22 de agosto) San Miguel, San Juanes (24/29 de junio) y el Yamor (1 al 8 de septiembre). |
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